La calma en la guerra comercial entre Estados Unidos y China es ilusoria
Las dos mayores economías mundiales preparan nuevas estrategias para asegurar la supremacía tecnológica y militar en lugar de buscar una tregua definitiva.
La tregua comercial entre Estados Unidos y China redujo la tensión inmediata entre las potencias. El acuerdo actual, que suspendió la escalada de aranceles, permanece vigente hasta enero del próximo año.
A pesar del silencio en los titulares, el escenario actual es engañoso. Ambas naciones evitan establecer garantías mutuas para prevenir nuevos conflictos. El enfoque estratégico cambió hacia la disputa por la supremacía económica y tecnológica.
El enfrentamiento actual prioriza la resiliencia de las cadenas de suministro globales. Washington y Pekín buscan formas de controlar o restringir el acceso del rival a insumos esenciales para el progreso técnico. Este movimiento es tratado por ambos como una cuestión de seguridad nacional.
Las estrategias reflejan lecciones aprendidas desde la pandemia. Xi Jinping instó a la nación a reforzar la dependencia internacional respecto a China como medida de disuasión, mientras que Estados Unidos limita el acceso de China a tecnologías avanzadas con aplicaciones militares. El objetivo estadounidense es restringir sectores específicos sin colapsar el orden económico global.
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